Una taza de chocolate caliente tiene sabores de antaño. Olores del recuerdo. Una tradición que nos lleva a las Chocolaterías madrileñas más auténticas. Los más clásicos la prefieren con unos churros o porras, cuyas elaboraciones hoy en día siguen cuidando hasta el más mínimo detalle en busca de un producto que rebose autenticidad. Los más golosos, optan por el roscón de Reyes. Y los más minimalistas eligen tomarlo sin nada que les distraiga. Recorremos los locales imprescindibles madrileños cuando de disfrutar de un buen chocolate se trata.

 

TRADICIÓN, VANGUARDIA Y VALOR

Son un punto de encuentro entre tradición y vanguardia. Hablamos de las chocolaterías madrileñas. La maquinaria de churros no se detiene en estos emblemas. Hoy emprendemos un recorrido por aquellos establecimientos que han sabido mantener la esencia. Empezamos en VALOR. Un local de siempre. Lugares de encuentros. Entrañables y acogedores, concebidos para degustar el más exquisito chocolate a la taza junto a unos churros artesanos hechos con maquinaria Inblan, así como deliciosas y artesanas reposterías. La segunda parada es en uno de los callejones más literarios que ha acogido el Madrid de las culturas: SAN GINÉS. Desde 1894 este espacio ha hecho de la popularidad su santo y seña. Entonces, elaboraban los churros con la técnica tradicional llamada “a hombro”. En pleno siglo XXI sigue evocando a los cafés de finales del siglo XIX. Disfrutar de un chocolate con churros en plena madrugada es obligatorio si queremos conocer el Madrid más auténtico.  Ofrecer el mejor producto es la finalidad de estos rincones. Algunos universales, otros auténticos secretos.  En todos se pueden saborear las tradicionales porras o los churros. El proceso de elaboración es muy personal. Hoy en día, las máquinas de churros automáticas aúnan tecnología y tradición. El resultado es sabrosamente irresistible.

 

PASIÓN POR LOS CHURROS EN CHOCOLAT

No solo con chocolate o café. Los más innovadores se atreven a disfrutar de un plato de churros con un smoothie de café.  El trayecto por las chocolaterías continúa. ARTESANOS 1902 lleva 115 años fiel a su tradición. Por eso, el churro y la porra está elaborado artesanalmente como lo hacía Don Florencio, de la primera generación, en ARTESANOS 1902. Han pasado muchos años pero el resultado no ha cambiado. Tampoco los pestiños o las hojas de flores. Desde las 7,30 de la mañana, Juan Alfonso ofrece un producto muy sincero en CHOCOLAT. El carismático desayuno de chocolate acompañado de churros o porras es obligado en este rincón del barrio de Las Letras. A la hora de la merienda, este acogedor local se llena de incondicionales que repiten para rendir un más que merecido homenaje a la hora de la merienda.En SIGLO XIX, los maestros churreros nos recibe siguiendo las tradiciones familiares. Ellos han recibido el legado de la experiencia. 40 años con las manos en la masa. Cuando preguntamos a los clientes lo tienen claro: la calidad de las materias primas los diferencian. Nuestro recorrido termina empapando uno de sus churros en una taza de chocolate. Son muchos los espacios donde disfrutar de una merienda de toda la vida. Solo hay que encontrar el que mejor nos sabe según el momento.

 

Fotografía de archivo de Ceviche de Sandía

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