En un rincón del Mercado de Antón Martín, ocupando una antigua carnicería, nace EL MONO DE LA PILA. En la planta principal y entre los puestos de verdura; fruta y pescado, surge un ceviche fino. Único. Auténtico. Que llega al paladar con el sabor más puro. Fresco. Natural. Y sobre todo, original. Muy original. Hay para todos los gustos y públicos. Hay para todos los momentos del día y la noche. Con quinoa o arroz de coco. Es uno de los espacios que impulsa a este mercado tan auténtico, castizo y madrileño.  Todo un descubrimiento para los amantes del buen producto. Una cevichería inspirada en Perú y Ecuador con una propuesta que derrama pasión latina por la calidad.

 

CEVICHE FINO DE GRAN CALIDAD

Cada mañana el mercado madruga. Mientras, Paul Ottati y su mujer Alexandra Cárdenas se abastecen de los productos más frescos. El objetivo es preparar el mejor ceviche: “El Mercado de los Mostenses es nuestro principal proveedor. Tienen un producto de primera. Y eso es lo que buscamos para ofrecer a nuestros clientes. Nuestra filosofía es dar siempre una calidad suprema, sinónimo de sabor y frescor”. Se respira autenticidad. Se respira esencia en EL MONO DE LA PILA. Cuando Paul Alexandra vieron el local por primera vez supieron que querían algo así: “Somos ingenieros en industria alimentaria. Mi esposa llegó antes a España y yo vine más tarde. Siempre tuvimos el gusanillo de abrir nuestro propio establecimiento. Cuando la fábrica en la que trabajábamos cerró nos decidimos a dar el salto y supimos que este era nuestro sitio”.  Un espacio natural y cercano donde se apuesta por la calidad. Cada bocado es preparado al instante: “Ofrecemos ceviche fino de pescado salvaje, pulpo civilizado y gamba silvestre. Nuestros clientes pueden elegir dos tamaños; el grande o el mediano. Este último es perfecto para compartir y ampliar la degustación”. La preparación es tan auténtica como el producto: “Cortamos el pescado y lo maceramos en lima. Posteriormente lo preparamos con cebolla roja, cilantro y cocinamos cada una de las inconfundibles salsas.  Ese toque cítrico y sus aderezos originales son nuestra carta de presentación. Preparamos seis tipos diferentes”. ¿Los más demandados? “Sin duda la corvina al tigre; es nuestro plato más tradicional. Lo preparamos con apio, ajo y lima;  y tiene un público muy amplio”. El recuerdo que deja la de chipotle es muy intenso: “Su sabor es peculiar por el chipotle, también añadimos tamarindo y tomate fresco. Creo que esta salsa es para los paladares más atrevidos. Tiene un toque picante que la convierte en la más rompedora de todas”. Los que apuesten por un punto dulce encontrarán en la de coco su gran aliada: “Además de la leche de coco, añadimos mango y aguacate. Su sabor es espectacular”. En EL MONO DE LA PILA no puede faltar una pizca de pasión viviendo sus raíces latinas: “La salsa a la pasión es muy fresca. La preparamos con zumo de lima, limón, naranja, maracuyá y la hierba aromática huacatay. Por último la salsa de tomate casera va ganando adeptos. Todos estos platos van acompañados de maíz tostado, boniato o aguacate”.

 

INSPIRADOS EN LA FUSIÓN

Ceviches peruanos y ecuatorianos muy personales en los que fluye la inspiración de Paul. Sus raíces se saborean en cada uno de ellos. “Me inspiro en mi tierra, Ecuador, para elaborarlos. Hay infinidad de materias primas que se pueden añadir y a nosotros nos gusta jugar con estas combinaciones para obtener un resultado único. Es un producto que permite muchas sugerencias. Aunque se consume en todo el Pacífico, varía mucho en función de la zona donde lo degustemos. Algo que ocurre también dentro de Ecuador, por lo que la oferta es muy amplia. Permite acompañarlo con productos tan diversos como las palomitas de maíz o el plátano verde”. En definitiva, ceviches de autor: “Todos los que preparamos aquí son ceviches fusión. El tigre, que es el más tradicional en Perú, lo convertimos en una apuesta totalmente diferente. Nosotros le damos la vuelta a este jugoso manjar. En este país lo sirven con una mazorca de maíz blanco o el boniato cocido entero. Nosotros convertimos el boniato en puré para que quede más cremoso. Además, todos nuestros ceviches se pueden acompañar de quinoa o arroz de coco. Perfectos para recoger las deliciosas salsas, ya que no ponemos pan y es imprescindible saborear intensamente cada una de ellas”. Si la inspiración importa, el corte también cuenta.“El grosor del pescado es fundamental,  ya que si los trozos quedan muy grandes o demasiado pequeños, no maceran bien. Por ello cuidamos mucho el corte”. Las ensaladas, también son de autor: “Ofrecemos tres variedades diferentes: la de ceviche de champiñones, aguacate, mango y pimiento rojo; la de quinoa, zanahoria, tomates cherry, pimientos rojos, almendras y cilantro; y por último la de espinaca, hongos y frutos secos”. Y mientras llega el ceviche, es momento de disfrutar de un toque picante: “Nuestras patatas huancaínas bravas, cortadas en gajos y con salsa picante, son perfectas para compartir mientras esperamos el plato estrella de la casa”.

 

UN MONO EN ANTÓN MARTÍN

Platos que maridan a la perfección con los cócteles que prepara Paul. Siempre al momento: “El pisco sour hay que probarlo. Lima, pasión o tamarindo; son nuestras especialidades. Un trago fresco y auténtico al que muy pocos se resisten”. EL MONO DE LA PILA también piensa en los más cerveceros: “Nuestras cervezas son importadas. En nuestros frigoríficos, la colombiana Club Colombia Lager y la peruana Cusqueña. También tenemos vinos, como el Brut D’ Argent Chrardonnay Demisec; diseñado para consumir con hielo. ¡Si, hielo! Y funciona muy bien. Por supuesto, en nuestra bodega no falta el tequila”. Y entre pisco sour, chupitos, cervezas y ceviches;  el ajetreo de un mercado que lleva vivo 75 años. Ahora con más fuerza que nunca: “El mercado de Antón Martín nos parece un entorno mágico para nuestro local. Este espacio tiene algo de especial. Nos gustó el sitio porque se trata de un concepto de mercado muy auténtico; a medio camino entre el gastronómico y el tradicional. Aquí llevamos algo más de un año. Nos encanta el bullicio que hay siempre. Son muchos los que vienen a por la compra del día y cuando terminan se acercan hasta aquí con las bolsas llenas para disfrutar de un break. También ocurre al revés. Clientes nuestros que han empezado a hacer su compra en los puestos de Antón Martín”. Una forma preciosa de cumplirse los sueños.

 

LA SINCERIDAD DE LO VERDADERO

El nombre da lugar a las conversaciones más variopintas entre los clientes.  Muchos de ellos tiran de imaginación para explicar por qué EL MONO DE LA PILA: “El origen del nombre es colombiano, y no ecuatoriano. Y es que fue una amiga de mi mujer la que arrancó con el negocio. En Bogotá hay una fuente muy popular con una escultura de un niño con los cabellos dorados, que es conocida como EL MONO DE LA PILA porque allí a los chicos rubios se les llama monos. Cuenta la leyenda que todo lo que le pidas se convierte en realidad. Nos gustó el nombre porque es muy latino, además, su simbología nos parece que encaja con el lema del local. Lo que pides se hace realidad. Como nuestro sueño”. Esta cevichería tiene mucho de metas logradas. De estar a gusto. De compartir. De contar. “Son cada vez más los clientes que repiten. Muchos de los que se sientan en estas mesas altas nos descubren por el boca a boca. Es habitual ver a la clientela  relajada; en uno de estos taburetes, tomando un pisco sour con un aperitivo o comiendo tranquilamente y disfrutando de nuestro producto de calidad”. Todo lo que Paul sirve aquí se prepara en el momento. Aquí, la cocina tiene un gran protagonismo y está muy presente: “Queremos hacer hincapié en esta idea porque afecta mucho en el resultado. Desde fuera se ve perfectamente la cocina en la que elaboramos nuestros ceviches, ensaladas y patatas. Todo el proceso de elaboración está a la vista de nuestros clientes”. La decoración muy llamativa nos sitúa ante unos azulejos blancos en los que un banco de peces azules parece recién llegado de un mundo onírico en mitad del Pacífico: “Los dibujos son de Ciro, un niño de nueve años muy amigo nuestro.”  Y frente a ese escenario marino, el Mercado de Antón Martín se abre entero ante nuestros ojos. Lleno de vida, color y bullicio. Tan auténtico y sincero como este MONO DE LA PILA.

 

GALERÍA

 

 

Fotografía cedida por EL MONO DE LA PILA y Ceviche de Sandía

EL MONO DE LA PILA

Mercado de Antón Martín.

C/ de Santa Isabel, nº5.

28012 MADRID

Phone: 649 812 992

Horario: L-S 13:00 a 16:00/ 20:00 a 23:00

www.elmonodelapila.es

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