LA CHINA MANDARINA es cruce de caminos entre el Madrid más castizo y ese de vanguardia que nos sorprende a cada paso que damos. Punto de encuentro entre viajeros y madrileños que han visto cómo La Latina se ha ido transformando con espacios como este. Unos, se quedan prendados del entorno. Los otros, han hecho de él su casa. Entramos en LA CHINA MANDARINA. Cualquier hora del día, cualquier día de la semana y la barra no se detiene. Mientras -en el salón de ladrillo visto- se crea una fusión de culturas y una atmósfera para disfrutar durante horas con un café, una tortilla de patata o uno de los almuerzos saludables que sientan tan bien. LA CHINA MANDARINA tiene un encanto especial que no se puede contar. Hay que vivirlo.

 

COMER A GUSTO ES SENTIRSE A GUSTO

“Este es un restaurante de comida saludable con opciones veganas y vegetarianas”. Así se presenta LA CHINA MANDARINA.  En su carta, resultan muy atractivas la coca de setas, gorgonzola y espinacas. Las croquetas, por supuesto caseras.  La tortilla de patata recién hecha. Un hit que nos espera en la barra. No faltan los clásicos entre los clásicos, como la carrillera de vaca al vino tinto.  Sugerencias en un espacio acogedor donde la madera y el ladrillo reciben a clientes del barrio y a esos turistas que cada vez son más. Y como la casualidad no existe, este espacio informal se ha hecho a sí mismo a base de cocina, buen ambiente y producto de cercanía. Las cosas claras. Óscar Zugasti y Joana Ortega Arrizabalaga lo supieron desde el principio. “Queríamos crear un restaurante de comida saludable”.  Sus raíces navarras y su pasión por la gastronomía les llevaron a crear LA CHINA MANDARINA. De esto hace ya 4 años. “Nacimos en 2014, después de casi un año buscando local. Ambos somos de Pamplona, teníamos experiencia en hostelería pero no en Madrid. Al principio buscábamos un local pequeño, pero cuando encontramos este nos pareció perfecto. Así que cambiamos de planes y nos embarcamos en este proyecto tal y como lo conocemos hoy”. La cocina prima en LA CHINA MANDARINA. “Ofrecemos una imagen actual. Y sin embargo somos mucho más que eso. La cocina para nosotros es primordial. Hemos comido mucho fuera y queríamos que este fuera un sitio donde sentirse a gusto a diario. Cuidamos mucho el servicio. Queremos que el cliente se sienta cómodo desde que entra por la puerta. Es un lugar que funciona con el boca a boca y que está en un constante cambio”.

 

LATINEANDO CON LOS CLÁSICOS

El día empieza con un desayuno muy nuestro. “Arrancamos el día fuerte. El pincho de tortilla es uno de los favoritos de la carta, incluso para los desayunos. También la tostada de tomate con jamón serrano. Tradicional y lleno de sabor. Por estas opciones se decantan sobre todo los clientes del barrio. Aunque tenemos mucha clientela extranjera. Ellos prefieren los huevos revueltos, el yogur o la ensalada de frutas con miel”. La variedad es amplia. Y la idea solo una: “Alimentarse bien fuera de casa”. Llega la hora del almuerzo. La filosofía saludable continúa. “Los días laborables ofrecemos un menú. Se trata de un plato combinado con tres partes: vegetal, proteína y grano. Las cremas las preparamos sin nata ni mantequilla. Todo sale de la cocina a la barra. Tenemos carne y pescado. No somos un restaurante vegetariano, aunque ofrecemos opciones vegetarianas e incluso veganas. La carta está pensada para gusto de todos y resulta muy equilibrada”. ¿Qué nos define? “Imprescindible la ensalada de quinoa con naranja y tzatziki. La coca de setas con queso gorgonzola, las croquetas de Idiazábal con trufa y las arepas de pollo o verdura.  Nuestra segunda de cocina es venezolana y las prepara riquísimas. También las verduras de temporada al horno han tenido muy buena acogida. Es una carta muy cambiante que renace cada seis meses”.

 

CUANTO MÁS CERCA, MEJOR

“La nuestra es una clientela que repite. Viene a disfrutar de un ambiente agradable y una comida auténtica”. Son los frutos de hacer bien las cosas durante 4 años. “Nos gusta conocer otras cocinas tanto en Madrid como fuera de la ciudad. Cada seis meses nos reunimos con cocina y entre todos proponemos sugerencias”. Y de esas lluvias de ideas gastronómicas, nacen recetas como “el marmitako thai. Nuestro cocinero es de San Sebastián así que esta es una versión libre del clásico plato. Mucho más exótica preparada con un toque de leche de coco y curry rojo. En carnes, la carrillera al vino tinto es elaborada sin grasas y terminada al horno. Y tenemos nuestra particular versión del Pato Pekín en tortita de trigo: el Taco Pekín”. La cercanía es un plus de la casa. “Nos abastecemos del comercio del barrio. Por ejemplo, la fruta y la verdura es del mercado de la Cebada. Compramos prácticamente al día. No acumulamos stock. No cocinamos y envasamos. Los pedidos se hacen continuamente. Y con esta filosofía llegan a la mesa platos tan auténticos como la hamburguesa vegana elaborada con arroz y remolacha”.

 

AzulOscuroCasiNegro

El ladrillo y la madera predominan en este local con amplios ventanales y vistas a una de las plazas más castizas de Madrid. “Nos recibe la decoración del estudio Plantea. Al entrar, la barra. Con vida propia en un espacio muy amplio. Diáfano. Acogedor. Y cálido. La atmósfera que se crea es muy atractiva. De hecho son muchos los que vienen entre horas a trabajar, aunque saben que a la hora del almuerzo y las cenas el servicio del restaurante es prioritario”. Y es en esos ratos donde la tarta de zanahoria elaborada en casa se vuelve imprescindible. “Es una de nuestras favoritas. Como el bizcocho del día elaborado con harina de maíz. A media mañana, la barra se transforma y se llena de pinchos de pollo mechado con mayonesa cítrica y del vegetariano con espinacas, champiñón y tomate cherry. Es el momento de disfrutar de los vermuts artesanos”. Va cayendo la tarde. Abajo, en las paredes todo se convierte en AzulOscuroCasiNegro. “Es una sala más pequeña que evoca los clubs clandestinos de los años 50 y 60. El diseño es de Casa Josephine. Ellos han sabido crear un ambiente muy diferente a la parte de arriba”.  Con la Plaza de Cascorro al fondo, la barra va dando forma a la coctelería. “Dos Caipiriñas”, piden los chicos del fondo. La noche va envolviendo el barrio de La Latina. Todo se transforma. LA CHINA MANDARINA también.

 

GALERÍA

 

 

Fotografía de Borja Gómez

LA CHINA MANDARINA

Plaza de Cascorro nº17.

28005 MADRID

Phone: 910 282 541

Horario:  D-J 10:00 -00:30 / V. S: 10:00 – 02:00

Ticket medio: 20 -25 euros

@LaChinaMandarinaMadrid

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