LA DOMINGA se ha convertido ya en un clásico de Malasaña. En nueve años se ha consolidado como un lugar de este emblemático barrio madrileño donde gusta comer. Donde se come muy bien, porque se cocina muy bien. Cocina de mercado, carta de temporada, el buen producto por encima de todo. Un ambiente recogido, un trato volcado en el cliente y un entorno familiar hacen de este restaurante un proyecto gastronómico sólido. ¿Queremos comer bien? Tenemos el sitio.

 

UN HOMENAJE A LA COMIDA DE VERDAD

Cuando Micaela te cuenta que estamos en un lugar llamado LA DOMINGA porque quieren hacer un homenaje a las abuelas, se entiende perfectamente. “Queremos hacer un homenaje a las abuelas, a los guisos de las abuelas, a las comidas de las abuelas, a los platos de cuchara, a comer de verdad. Dominga era la abuela de Pedro, cuando empezamos estaba muy malita y por eso queremos tener un recuerdo hacia ella”. Un recuerdo que va más allá; es una filosofía, es una razón de ser. Y nos recuerda Micaela:“Nos gusta dar de comer, lo que nos gusta es comer. ¡Nos gusta comer! ¡Nos encanta comer! Cocinamos lo que nos gusta. Lo hacemos muy bueno. Apostamos por el producto. El producto diario de mercado”. Con esta manera de ser nació LA DOMINGA y así se mantiene con fuerza e ilusión. Todo empezó hace nueve años. Micaela Geminiani y Pedro Natale eran dos jóvenes cocineros, argentinos, que trabajaban en Madrid  y que, por diversas circunstancias, se encontraron ante la posibilidad de empezar juntos un nuevo proyecto. Lo hicieron como socios, sabiendo muy bien lo que querían. Más adelante se subió al proyecto Diego Couto que había estado dedicado a estudiar y formarse en distintas cocinas. Antes de llegar a LA DOMINGA estuvo cinco años en Kabuki como jefe de cocina. Esa experiencia ha aportado a LA DOMINGA un inequívoco toque asiático que ha enriquecido las bases intocables del proyecto: “No queremos ser un lugar de moda. Queremos ser un sitio donde se coma muy bien, como en tu casa. Nos encanta el sabor y la tradición. Nos encanta el placer de la buena comida”. Una declaración de principios que se cuida día a día.

 

PRODUCTO POR ENCIMA DE TODO

Desde luego que entrar en LA DOMINGA es sentir y percibir la pasión por esa comida. La importancia que tiene el producto, los guisos de siempre, el cuidado de las cosas, la calidad de la materia prima es absoluta. Micaela nos recuerda: “Siempre nos adaptamos al mercado” y  de esta forma va desgranando con verdadero entusiasmo algunos de los platos de la carta. Una carta, por cierto, solida y consistente donde cada enunciado tiene detrás una historia.” Las croquetas de boletus son espectaculares, dicen que son las mejores. Son muy buenas. Las trompetas de la muerte, en temporada, están increíbles. El jarrete de cordero de la Sierra de Guadarrama también está buenísimo. Y el rabo de toro estofado al vino tinto es de primera.  Los platos de cuchara son únicos. El salmorejo que tenemos en verano es el mejor de todo Malasaña. Los postres hechos en casa hay que probarlos todos, del lima pie a la tarta crumble de manzana”. Y así sucesivamente: “Las carnes las manejamos muy bien. El vacío de ternera; los asados de ternera o de vaca según cada momento. Nos gusta mucho la vaca rubia avileña, es muy buena”. Micaela va repasando todas las posibilidades, con apasionamiento, con intensidad. “Los quesos también se viven con pasión en LA DOMINGA, con una debilidad especial por los quesos de La Cabezuela“. Y es que efectivamente, cada plato está elaborado con tanto cariño que cada bocado es un bocado de producto y de elaboración. “No somos un restaurante de fusión, pero hemos sabido ir conjugando el amor por el puchero y la cuchara con los requiebros asiáticos que sobre todo nos ha aportado Diego. Creo que tenemos un equilibrio perfecto. Nos encanta la cuchara y tenemos guiños orientales”. Y esto no se para. “La carta la vamos evolucionando por temporada, pero además nos gusta buscar cosas nuevas. No estamos nunca quietos. En lo que no cambiamos nunca es en la calidad del producto”.

 

PASIÓN POR LA COCINA

Y es que en LA DOMINGA, todo es pasión, todo es expresividad, todo es calidad. “Por los cuatro costados”. Un ejemplo más lo tenemos por ejemplo en el menú degustación de setas y trufas, sólo en temporada. Leerlo lo dice todo: “Cazuela de alcachofas, boletus, huevo poché y trufa. Lentejas caviar estofadas con confit de pato, níscalos y trufa. Carrilleras de cerdo estofadas en jugo de trufa y puré de  boniato, y de postre, un pastel de nata cocida, confitura de higos y miel de trufa”, todo por 20 euros. Micaela nos dice: “Comer no es caro. ¿Por qué la trufa tiene que ser cara? Se pueden hacer cosas asequibles, podemos acercar todos los productos a nuestros clientes. Hemos conseguido lo que queríamos, aquí viene gente de todas las edades. Todos están como en su casa. Estamos por encima de las modas. Todos encuentran lo que buscan en LA DOMINGA”. Y el ambiente que se percibe nada más entrar así lo indica. Hay clientes que vuelven desde el principio, hay gente que acude desde fuera de Madrid y que vienen a comer a LA DOMINGA y claro está hay muchos madrileños que siempre saben que pueden comer bien en un lugar donde sólo manda el producto.

 

UNA EXCELENTE CASA DE COMIDAS

A Micaela le encanta escuchar y decir que “LA DOMINGA es una casa de comidas, donde se come bien y donde se hace una cocina de mercado donde el producto se escoge a diario”. Y están muy orgullosos de que aquello de “se come como en casa, en LA DOMINGA sea verdad”. Y ciertamente es que este rincón de Malasaña se ha erigido en un templo del buen comer, de la cocina de siempre con toques muy sugerentes de creatividad y de la busqueda diaria del mejor producto. Estas premisas que inundan la carta, también contagian a la barra con muy buenos pinchos entre los que destaca -¡como no!- “la tortilla de patata con cebolla caramelizada” y claro está al menú diario11.90 euros– que cambia cada día estando muy pegado al mercado. “Es un menú diferente, no hay nada previsible. Los que vienen a comer a diario saben que siempre se van a encontrar sorpresas de calidad y  eso les encanta”. Por cierto excelente carta de vinos, con muchas referencias nuevas y de bodegas pequeñas muy interesantes. No falta un buen vermú de calidad y cócteles en una barra que tiene un encanto especial. En definitiva, LA DOMINGA es ese lugar donde se come muy bien, con un producto envidiable y donde siempre que se va se encuentran sabores y elaboraciones distintas. Una mezcla fantástica entre el puchero de siempre y la creatividad. En LA DOMINGA saben lo que hacen.

GALERÍA

 Fotografía: JOSÉ MARTÍN-SERRANO

 

LA DOMINGA. Como en casa

C/Espíritu Santo nº15

MADRID

Phone: 915233809

www.ladominga.es

Precio medio: 20/25 euros

Menú diario: 11.90 euros

Horario: L y M: de 13:00 a 17:00

                              de 20:00 a 0:00

                  X a D: de 13:00 a 1:00    

 

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