LA ESPERANZA tiene personalidad. Es un proyecto que está Inspirado plenamente en un bar de barrio. Platos elaborados, buena cocina en un ambiente abierto y amigable. Su seña de identidad es una particular combinación de aires castizos y mediterráneos. LA ESPERANZA tiene estilo. Propio y peculiar. El color y la alegría de los años 70 enmarcan propuestas cuidadas, clásicas y también más innovadoras que resultan deliciosas. Creatividad, simplicidad y tradición en una fusión cultural, cosmopolita, accesible y auténtica. Un restaurante que parece hecho para jóvenes -entre 30 y 70 años- con eterna alma de veraneantes. Una propuesta abierta a todos que ilusiona. Sabores esenciales en una cocina que hace disfrutar sin miramientos.

 

LA ESPERANZA: LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE

“LA ESPERANZA se llama así porque es lo último que se pierde”. Nos lo cuenta Mario Álvarez, una de las cabezas visibles del proyecto. Conoce bien este mundo con una trayectoria previa al frente de espacios como Matute. Nos recibe con cercanía. Conoce muy bien de lo que está hablando. LA ESPERANZA es un proyecto con tres patas. Las otras dos son: Javier Goya, chef de Triciclo y Ferrán Blanch, también cocinero experimentado. Los tres tienen una larga vida gastronómica entre fogones y restaurantes. Saben dar -en perfecto equilibrio- rienda suelta a la creatividad y a la visión empresarial en esta propuesta de estilo setentero. LA ESPERANZA es un atractivo bar y casa de comidas de aires mediterráneos. “Queremos un espacio setentón y mediterráneo. Algo diferente dentro de este barrio. Tratamos de acercar sabores de las tierras bañadas por el mar Mediterráneo. Platos que todo el mundo conoce en toda su esencia, y en ocasiones los proponemos con un toque creativo. Hemos viajado por distintos lugares. Toscana, Francia y diferentes islas que son muy representativas de ese gusto y ese sabor”.

 

BUENOS RECUERDOS ACTUALES

Culturas diferentes, productos de excelente calidad y recetas como los arroces que compiten con nuestro recuerdo idealizado de aquella paella que nos tomábamos un verano cerca del mar.LA ESPERANZA sabe a buenos recuerdos. Un ejemplo es “el Arroz Ibicenco a banda (Bullit) servido como manda la tradición con pescado de roca, patata y ali-oli”. Un plato fantástico incluso en el centro de Madrid. La innovación con personalidad propia se aprecia en propuestas muy bien integradas, sencillas y sugerentes como “la ensalada Zuchini Burrata elaborada con tallarines naturales de verduras frescas, burrata, piñones, tomates secos y aliño de vinagre de Módena extravecchio”. Y es que como nos cuentan: “Nos gusta mucho probar combinaciones y fusionar. Sí cuadra… cuadra. Y sí no cuadra, seguimos con nuestra raíz mediterránea. En todo caso somos muy clásicos. Nos gusta potenciar por ejemplo el aperitivo con el vermut. Siempre gusta con tu mejillón, tu olivita”. Todo es parte del encanto que -en unos meses de vida- ya acompaña a este restaurante que cultiva orgulloso el sabor de los bares castizos de toda la vida con platos más actuales.

 

SABORES MEDITERRÁNEOS Y COSMOPOLITAS

La carta de LA ESPERANZA nos hace viajar por recuerdos y sabores. Producto de calidad con recetas reconocibles y sabrosas. Las propuestas a la brasa son deliciosas. Reflejan muy bien la apuesta por una cocina de raíces. Elaboraciones elocuentes: “Paletillas de conejo a la provenzal; atún rojo de Balfegó con caponata, berenjena y albahaca; kebab de cordero; butifarra con judías y ali-oli o lomo de vaca vieja madurada”. El toque mediterráneo y tradicional se hace evidente en los guisos. En platos elaborados a fuego lento como “las albóndigas griegas de cordero y yogurt; las alcachofas frescas con berberechos y velouté de ajo perejil o el bacalao con garbanzos y butifarra negra”. Imprescindibles como “el cous cous siciliano, con pescados y mariscos servido en tajín o la fideuá valenciana que es una maravilla”. Aperitivos deliciosos como “la coca mallorquina de pimientos, con sardinas, verduras, espinacas frescas y hierbas”. El bocadillo de porchetta es más que apetecible,“elaborado con tomates secos, pecorino trufado, rúcula, albahaca y hierbabuena”. Tampoco falta en LA ESPERANZA un buen remojón malagueño: “un tipo de ensalada con naranja, bacalao, pimientos asados, cebolla roja, tomates y olivas”. Otra ensalada para saborear es la Dakos, “que se presenta con tomates, feta, aceitunas Kalamata, orégano, cebolla roja y pan de cebada”. Muchos de los platos son perfectamente aptos para vegetarianos. Muy pendientes también de la estacionalidad con propuestas como “los calçots con romescu o mollejas con pack choi”. No faltan clásicos en la carta: “Croquetas de chorizo ibérico Joselito o de pollo payés”. Para picar son varias las opciones que se ofrecen a cualquier hora del día: “Embutidos de primera. Mortadela italiana, salchichón francés, sobrasada mallorquina, secallona catalana y salami de Fassona”. Una buena selección de quesos que van desde “un Mahón menorquín a un Tou des Til-lers de Cataluña hasta un Ronda cabra de Málaga”. También es posible disfrutar de raciones como “la Bomba de la Barceloneta, anchoas de la Escala, mejillones en escabeche casero, ostras del Delta o unas ricas y sencillas patatas bravas”.

 

A CUALQUIER HORA HAY ESPERANZA

En LA ESPERANZA, una larga barra de bar clásico a pie de calle en un entorno lleno de color con un diseño desenfadado, audaz y estilo setentero hacen del primer espacio de LA ESPERANZA un rincón bien integrado en el barrio. Una apuesta que presume orgullosa de tener una personalidad propia. En otra planta se conforma un ambiente de restaurante también acogedor con un espacio preparado para disfrutar de unas copas y buena música. LA ESPERANZA tiene un lugar para casi todas las horas del día. Los fines de semana es necesario reservar. Somos un bar de barrio donde apetece tomarse el vermut en la barra, puedes quedarte a comer en el restaurante y luego enlazar con las copas de la tarde en otro espacio diferente y si se tercia cenar y después copas también”. La amplitud del local se ha aprovechado a la perfección para acercar el verano mediterráneo a la capital en cualquier época del año. Un olivo de buen tamaño destaca en su ecléctica decoración con deseos colgantes de los clientes en papeles de colores y sus esperanzas para 2018. En definitiva, LA ESPERANZA parece creada para dar juego. A esto ayuda el trato cercano y personal, y el entorno que facilitan que todo el mundo se sienta cómodo y disfrute con naturalidad del encanto del Mediterráneo

 

GALERÍA

 

Fotografía de Borja Gómez

BAR ESPERANZA

C/ Del Olmo nº30

28012 MADRID

Phone: 915 282 542

Horario: L-D 12:00 a 2:30

Precio medio: 20€

www.laesperanzabar.com

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