Por su barra. Por sus desayunos tradicionales recién hechos. Porque aquí todo se cocina bien y con  mucho cariño. Por todas estas razones, NAVARE BAR es un bar con mayúsculas. Un lugar donde resulta muy fácil sentirse como en casa. Un espacio de raíces. Donde volver. Donde compartir una longaniza blanca de Avilés, unos huevos de granja o unos garbanzos con calamares. Autenticidad, producto y buen precio no faltan nunca en la carta. Un buen sitio donde empezar el día. O terminarlo.

 

ACOGEDOR. CERCANO. VERDADERO

Cocina con criterio. Eso es NAVARE BAR. Detrás de la barra, siempre está José Navarro. Este bar de siempre no se entiende sin él. Tanto es así, que comparten hasta el nombre. Granadino de Baza: “NAVARRO es NAVARE en latín. Es mi apellido. Quise ponerle este nombre porque es un  proyecto muy familiar. Muy nuestro. Muy de raíces. Acogedor. Cercano y de verdad. Un lugar donde la gastronomía está muy cuidada y se basa en una materia prima excelente”. Esta es su pasión. Nos lo dicen sus palabras. También su máxima, sin la que no se entiende su proyecto: “Todo el que entra en NAVARE BAR se siente como en casa. Así va tomando forma mi sueño. Con 12 años, ya estaba detrás de una barra. Como no llegaba, me subía a una caja de botellines para poder atender. Los recuerdos de toda mi vida están ligados a un oficio que amo. La hostelería ha sido muy vida. Le debo mucho. Es mi gran pasión. Estoy aquí porque quiero dar lo mejor de mí”. Un lugar al que merece la pena volver. Eso es NAVARE BAR. “Mantenemos la firma de un bar de toda la vida, donde atiende el tendero, un sitio donde volver siempre y encontrarse entre amigos.  Este bar nace para aquellos que les gusta sentirse como en casa. Que entran en el bar y ya directamente el camarero sabe lo que quieren”.

 

UNA TABERNA EN FAMILIA

José siempre recuerda el nombre de cada cliente. Cómo les gusta el café o su aperitivo favorito. Es el encanto de este sitio. “Me gusta cuidar del cliente. Y quiero hacerlo yo personalmente. Me gusta crear un vínculo especial con las personas que entran en el local, hacerles sentir que son bien recibidos. Que se sientan cómodos y vuelvan. Para ello, ofrecemos una comida fusión con toques cálidos. Una cocina cercana. Entrañable. Buenos platos a un precio asequible. Queremos que en la barra y  en la mesa se genere un ambiente muy familiar”. Y es precisamente la barra la que genera ese clima tan acogedor. “Este es el bar que siempre quieres tener debajo de casa. No tanto por el aspecto sino por el clima que se crea. Me gustan los bares de cuando era niño donde la gente compartía confidencias e inquietudes en una barra. Lo definiría como una taberna del siglo XXI”.

 

DESAYUNOS SUPREMOS

Antes de que amanezca, NAVARE BAR ya está en marcha. “El día empieza pronto aquí, así que cuidamos muchos los desayunos. Recomendamos la tortilla con huevos de corral con patata de Ávila o los huevos con bacon con un zumo de naranja natural. Tradición y sabor van de la mano”. Deliciosa y muy equilibrada es la tostada NAVARE BAR. “Una tostada de pan payés con tomate de pera restregado, aguacate y pavo. Es el desayuno favorito de mi hija Sonsoles y ahora el de muchos clientes. Una experiencia redonda sí la acompañamos de nuestro café 100% Arábica natural con un aroma exquisito”.

 

CIEN HISTORIAS EN TORNO A UNA BARRA

La barra se va transformando. Es mediodía. Y en NAVARE BAR saben cómo tirar una buena caña. “La cerveza sale a 2 grados del grifo. El truco está en tirar mucha cerveza para que salga una caña perfecta. Sin gas, sin acidez. Y con espuma. Aunque aquí se comparte algo más que una bebida. Parejas que vienen en su primera cita. Niños con sus padres. Familias. Abuelos. Amigos y risas”. Cerveza bien fría que sabe mejor acompañada de un aperitivo. “Boquerones, torreznos, canapé de anchoas, de crema de queso, de sobrasada de Mallorca, albóndigas, carrillera de cerdo ibérico. Son solo algunas de nuestras propuestas en esta barra viva y personalísima”. Después del aperitivo, las mesas se llenan de comensales. “Entre semana triunfa el menú. Muy equilibrado y a muy buen precio. Es comida casera y cuidamos mucho los guisos. Desde los garbanzos con calamares, crema de calabacín o crema de coliflor y zanahoria con parmesano. Cocina a fuego lento y todo el cariño. Ingredientes que nunca faltan aquí”.

 

NAVARE A LA CARTA

Porque la sencillez no está reñida con la calidad, la carta de NAVARE BAR es un culto a las cosas bien hechas. Sencillas. Con gusto. Y mucho sabor. “Yo voy personalmente a comprar. Me decanto siempre por el producto de temporada y en función de lo que encuentro elaboramos los platos”. En carta encontramos  “los huevos de granja, gambas al ajillo y patatas panadera son de una calidad excelente. ¿El secreto? Lo hacemos con mucho cariño y mimo. Un plato espectacular para abrir boca.  Tampoco podemos perdernos el pulpo a la parrilla sobre parmentier con un toque ligero de trufa que le otorga un sabor muy agradable”. Es una cocina de la tierra. De aquí salen “la longaniza blanca de Avilés sobre cachelos, un producto que en Asturias tiene mucho éxito. Es muy suave, su sabor es muy genuino y resulta perfecto para compartir. También el lomo bajo a la parrilla, la pluma ibérica, los fritos de merluza con mayonesa de cítricos o el steak tartar”.

 

MENOS ES MÁS

Para acompañar estas sugerencias, una bodega muy selecta y a la vez sencilla. “Hemos apostado por vinos que se ajustan mucho en calidad y precio: Ribera, Mallorca, Jumilla o Rioja. Todos ellos a precios muy asequibles. Queremos que cuando el cliente saboree un vino con uno de nuestros platos, disfrute de ambos productos. El vino no es un invitado, es parte de la mesa”. Con los postres termina esta experiencia. Sencilla. Auténtica. “La Carrot Cake; el pastel de manzana templado; el coulant de chocolate o la cheescake son el punto dulce para una comida entre amigos o una cena entre semana”. Un bar donde lo cotidiano merece la pena ser vivido. “Cuidamos no solo los platos, la bodega o los postres. También la decoración. Hemos apostado por un espacio con aire industrial decorado por Marta Banús con mucho gusto. Las sillas blancas y las mesas de madera de diversos tamaños contrastan con el ladrillo visto. Un lugar con diferentes rincones donde incluso hemos colocado pantallas de televisión”. Es NAVARE BAR. Un lugar que se enorgullece del barrio. Donde la solera de Chamberí presume de barra. Un espacio donde brindar con una cerveza bien tirada y disfrutar de cada uno de los platos. Elaborados con un producto diez. Y sobre todo con cariño. Con mucho cariño.

 

GALERÍA

 

Fotografía de Borja Gómez

NAVARE BAR

C/ Rafael Calvo nº29.

29010 MADRID

Phone: 910.268.757

Horario: L-V de 7:00 a 23:00. S: 8:00- 17:00. D cierra.

Precio medio: 25 euros

Facebook: @navarebar

 

 

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