SANTA RITA es pura esencia. Se presenta como una brasería. Y aunque es eso, es mucho más. Es un espacio donde disfrutar de exquisitas propuestas. Recetas de medio mundo con raíces mediterráneas que son reinventadas y superadas. Un producto diez, siempre de temporada. Y todo ello, en unas brasas que son santo y seña de este restaurante. Un espacio desenfadado,cálido e informal. Con identidad propia. Arroces. Alcachofas. Pulpo. Carnes. Sabores y texturas madurados al carbón que marcan la diferencia. Platos de siempre con renovada audacia. Creatividad autodidacta. Marcada personalidad. Convencimiento en una cocina que busca la raíz de los principios. Un cara a cara -cotidiano- con la materia prima. Fuego y producto. Vitalidad y sentimiento. Como dicen en SANTA RITA: ¡Aquí abrasamos mucho!

 

LA ELEGANCIA ESTÁ EN LOS MATICES

SANTA RITA es un proyecto que va más allá. En este Madrid deliciosamente gastronómico ofrece una cocina que sorprende. Alejada de las modas, Ana Sánchez y Gianluca Faverio han convertido este rincón del barrio de Chamberí en un lugar donde la cocina no conoce barreras. Ana, apasionada, nos cuenta: “Mi marido es italiano y yo soy de Granada. Nuestro corazón está en Baleares, donde hemos regentado un restaurante durante años. De la isla de Menorca llegan los cimientos de esta cocina. Y un año y medio después de su apertura, SANTA RITA sigue sin encasillarse. Queremos ser simplemente nosotros”. SANTA RITA es pasión por las brasas. “Desde que era una niña me apasiona la cocina. Con 9 años empecé a hacer mis primeros cursos. Soy una autodidacta. He ido aprendiendo a lo largo de la vida, en viajes y con grandes como Dani García o Luis Arévalo. Y así es como la vida me ha traído hasta aquí. Lo mío con la cocina es puro entusiasmo”.  Y en Santa Feliciana, cerca de Santa Engracia, SANTA RITA. “El nombre debía tener un sentido. Nos costó mucho encontrar el local que queríamos. Un sitio abierto, diáfano y con mucha luz. Y como estamos en Santa Feliciana con Santa Engracia muy cerca, pensé en esta Santa, que es italiana y es la madre de los imposibles”.

 

SABROSAS RECETAS AL CARBÓN

Experimentar sin perder la esencia. “Esa podría ser nuestra filosofía. Me gusta la cocina del mundo. Crear y expresarme. La cocina ofrece multitud de posibilidades.  Los viajes son parte de mi inspiración. Bali, Italia, Tailandia. Siempre regreso con ideas nuevas”. Y así es como nace una cocina muy personal. La de Ana, que es la cocina de SANTA RITA. “Queremos que se entienda.  Yo misma diseñé la carta donde las brasas juegan un papel fundamental. Preparamos la cocina al carbón. Eso nos diferencia. Soy una forofa de la brasa. Desde niña, las brasas siempre han estado en la cocina de mi casa. Me trae muchos recuerdos y tiene unos sabores muy especiales”. Un producto diez sin complicaciones. “Ofrecemos un producto fresco, muy poco manipulado y a la brasa, que es lo que nos caracteriza. Me gusta darles un punto de brasa porque el resultado es totalmente diferente”. Y así es como la mesa de SANTA RITA se va llenando de sabores que maridan a la perfección entre sí. De colores y especias.  “Lo preparamos todo al momento. La lima y el cilantro son algunos de los ingredientes que más usamos. Siempre podemos personalizar las recetas”. Uno de los imprescindibles son “las alcachofas confitadas y braseadas. El pulpo a la brasa levanta pasiones. Llega de Galicia y es un producto con mayúsculas. También me gusta ir al mercado y ver el producto. Quiero que el producto se note.  Soy muy perfeccionista con el resultado, y sé que todo empieza con una buena materia prima”. Mezclas. Fusiones delicadas y con elegancia.  “Nuestra carta no es muy extensa porque lo que hacemos, queremos hacerlo bien. Sí añadimos sugerencias. Me encanta cocinar e introducimos platos como la cochinita pibil, el rodaballo a la brasa o los callos”.

 

ROMPIENDO MOLDES

Del mar a la granja con ese olor que dejan las brasas. Así se presenta la carta de SANTA RITA. “Recomendamos los gambones al tandoori con guacamole de mango. Es un plato muy rico en matices, donde se saborean sabores dulces y picantes. La cassoluet de mejillones con chilli, cebolla roja y cherry es otro de los imprescindibles. Es una receta que hemos creado en SANTA RITA”.  Platos pensados para el máximo disfrute por una entusiasta de la gastronomía. “Buscamos un producto que guste a todo el mundo, como la panceta ibérica a baja temperatura con puré de patata. Para compartir, las verduras al carbón. Seleccionamos bimis, pack choi y tirabeques con romesco. Y para los amantes de la carne, el lomo de vaca vieja al carbón con chimichurri”. Los sabores menorquines son parte de la vida de Ana y Jean Luca. “Las tostas de escalibada con pimientos rojos y berenjenas asados al carbón; las habitas con huevo de corral y sobrasada de Menorca o los arroces al carbón son recetas que respiran nuestras raíces. Entre los favoritos, el arroz con calamares y gambas o el de setas y butifarra. Perfectos para compartir”. Y si el postre suele ser una de los momentos favoritos, en SANTA RITA se convierte en un final rotundo. Supremo. “Los elaboramos aquí. Hemos diseñado una carta tradicional donde aparecen la tarta de queso, el tiramisú y la panna cotta, guiños a Italia que brillan en la carta. La estrella es el Lemon Pie. Y los amantes del chocolate se derriten con el cremoso de chocolate que servimos con sal Maldon y aceite de oliva”. Postres con carácter. “Como el delicioso crujiente con compota de manzana y mouse de yogur. Al igual que el resto de los dulces, son porciones muy generosas no solo en calidad. También en cantidad”.  Propuestas para degustar junto a uno de los vinos: “Rioja, Ribera del Duero, Priorato, Jumilla, Madrid o Somontano. Son algunas de nuestras sugerencias en la bodega”.

 

DOS PASIONES Y UNA VIDA

SANTA RITA son dos pasiones unidas: “La decoración también es nuestra. Algunas sillas son del Rastro, también la vajilla o las lámparas. Me encanta la fotografía en blanco y negro y he querido que se reflejara aquí con imágenes de una galería del barrio”. Y un gigantesco mural atrae todas las miradas. “Es nuestra Santa Rita particular. Por eso le hemos puesto tatuajes y su corona está hecha con cubiertos. Esta pintura contrasta con el ladrillo visto del siglo XVIII, que hemos recuperado en este espacio diáfano donde disfrutar incluso de un libro. Y es que queremos que la gente tenga la sensación de estar en casa”. Y es así como Ana va sacando retales de su memoria. Algunos son recuerdos. Otras, geniales ideas que llevará a cabo en SANTA RITA. “El restaurante me sirve para expresar mi creatividad. Cuando cerramos, yo me quedaría aquí improvisando. Así que me voy a casa y allí sigo creando recetas, innovando y dándoles mi sello personal. En mis ratos libres preparo cenas mejicanas, tailandesas o libanesas que no descarto traer a SANTA RITA”. Y es ahí, frente a ese mural y con la luz del mediodía atravesando los ventanales cuando se entiende que este espacio es pasión por la cocina. Sin límites ni fronteras. La creatividad fluye en el aire. Como esas recetas que llegan de los países más remotos para transformarse en una propuesta original e innovadora: la carta de SANTA RITA. Y es entonces cuando Ana alega: “hago esto porque me apasiona. No concibo otra cosa”. Y esa pasión se percibe a cada instante.

 

GALERÍA

 

Fotografía de Borja Gómez

SANTA RITA

Santa Feliciana nº16.

28010 MADRID

Phone: 912 220 131

Ticket medio: 25 euros/ Menú diario: 13.90 euros

Horario: L-S 13:30-16:00/ 20:30-00:00 / D: de 13.30-16:00

www.santaritamadrid.com

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